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Cómo consolar a los niños*niñas.

La tristeza infantil es, básicamente, experimentación de la pérdida: La pérdida del contacto por una pelea, las separaciones temporales, un divorcio, la pérdida de un ser querido…
Pongamos como ejemplo la adaptación en el jardín de infancia.
Cuando la niña*el niño llora al despedirse de su madre o de su padre nos muestra su camino para aceptar que en este momento la madre o el padre se va de verdad. Está afligida*o porque se va a separar unas horas de ellos. Siente su pérdida.

En vez de decir:
Está todo bien, no estés triste”

explica lo que está pasando:

“Estás triste porque mamá y papá se han ido. Puedes estar triste y puedes llorar.”

Consolar

Los adultos sentimos una gran necesidad de parar el llanto de los demás (el nuestro) y sobre todo el de los niños*las niñas, sin darnos cuenta de que así frenamos el proceso de la tristeza.

Sentimos que si no paramos el llanto, estamos avivando el dolor, cuando en realidad el llanto tiene una función liberadora.
Mediante el llanto liberamos nuestra mente y nuestro corazón.
„Llorarlo todo“ vuelve a dejar espacio para nuevas experiencias. El llanto trae paz.

Si interrumpimos el proceso de la tristeza (el llanto) fomentamos que los niños*las niñas eviten mostrar su tristeza porque perciben que es muy estresante para los demás. No se sienten „adecuados“, se cierran y no aprenden a diferenciar sus emociones.

Cómo creemos que ayudamos – ¿Qué no significa consolar? Cómo ayudamos – ¿Qué significa consolar?
Consolar no quiere decir parar el llanto, distraer al niño*a la niña con juguetes o comida o decirle que todo está bien. El consuelo debe ayudar al niño*a la niña a pasar verdaderamente por el duelo y llorar hasta que asuma que la realidad que está viviendo y la realidad que le gustaría vivir son distintas.

 

¿Qué es lo que puedo decir?

Puedes…

-reconocer y nombrar las emociones y sentimientos

-explicar lo que sucedió: contar la historia

-hacer visibles los obstáculos

-hablar sobre tus propios sentimientos y deseos

-ayudar a los niños y niñas a encontrar alternativas

 

“Te noto triste ¿Te has hecho daño? He visto cómo te has caído. Te has tropezado con las escaleras y te has golpeado la rodilla. Pero cuando has empezado a llorar, he venido hacia ti para ayudarte y consolarte. ¿Todavía duele?“

“¿Estás triste porque no te dejan jugar? ¡Puedes estar triste y llorar! Yo sé lo feliz que estabas de ver a tus amigos otra vez! Lo que estás sintiendo es un rechazo… y duele … Puedes estar triste. ¿Qué podría hacerte feliz otra vez? / ¿Qué podría hacerte reír otra vez? “

“Lo que estás sintiendo ahora es tristeza. Nuestro gato ha muerto y nunca más volveremos a verlo. ¡Es una pena! Puedes estar triste y llorar. Yo también estoy triste.
¿Te acuerdas cuando lo trajimos a casa? ¿Y cómo saltaba sobre la mesa? ¿Qué te parece si imprimimos una imagen y la colgamos en la pared? ¿o prefieres hacer un dibujo? Así nunca lo olvidaremos… “

“Me he dado cuenta de que estás triste desde que cambiamos de colegio. ¿Estoy en lo cierto? ¿Extrañas a tus amigos? Pensé que podríamos hacer un pequeño libro que contara la historia de este cambio, ¿qué piensas?“

Querida tristeza

Se nos ha regalado la tristeza porque tiene un valor incalculable. Pasamos mucho tiempo reprimiéndola y llenando nuestro corazón de pesos, hasta que tienen que salir.
La presa del río se rompe y sale toda el agua almacenada a borbotones.

Cada vez que sientas apatía, pasividad, insensibilidad … Cada vez que pienses que nadie te entiende y que el resto del mundo es idiota, pregúntate: „¿Qué me pone triste?“.

Puedes bucear más profundamente y preguntarte: „¿Qué ansío? ¿Qué necesito?“ Dándote la importancia que tienes tú y tus sentimientos. Dándote amor.
Porque si algo nos permite nuestra querida tristeza es sentir el amor de una manera profunda y sincera. Sobre todo cuando alguien nos ofrece su hombro y nos deja llorar en él hasta que nos vaciamos.

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