método LABRÚJULA

El MÉTODO DE LABRÚJULA
Consiste en entender el juego como una capacidad característica infantil (y humana).
En comprender la importancia de la observación y la comunicación como instrumentos de discusión. Y en utilizar estos instrumentos para desarrollar propuestas con la intención de posibilitar procesos.

EL JUEGO
Los niños*las niñas crecen jugando. Es una capacidad que forma parte de su (nuestra) esencia. No tiene un fin en sí. No es una herramienta sino una habilidad.
Me acerco al juego sin manipularlo y sin forzarlo. Dejo que el juego pase y me muestre lo que los niños y niñas quieran “comunicar”. Les acompaño creando una atmósfera de libertad y seguridad. Con mucho afecto, respeto y sensibilidad.

LA OBSERVACIÓN
Antes de afirmar lo que le puede estar pasando a un niño*una niña, a una madre*un padre o a una familia, me gusta observar la situación a 360 grados. Esta observación puede ser objetiva: describir qué es lo que veo. Subjetiva: explicar cómo me siento cuando veo lo que veo. Micro: observar a la persona como individuo. Macro: observar a la persona como parte de un entorno o contexto. Meta: cuando alcanzo una percepción total de la situación y soy capaz de conectar todos los tipos de observación.

LA COMUNICACIÓN
Parte esencial de toda convivencia. La meta es conseguir expresarse mediante la comunicación consciente: empática, asertiva, libre de juicios y reproches. ¿Cómo se puede enriquecer la comunicación entre niños*niñas y adultos? ¿Y entre niños*niñas?
Reconociendo patrones (gracias a la observación) y practicando.

ESTRATEGIA DE ACCIÓN - LA IMPORTANCIA DEL PROCESO
Algunas veces serán propuestas creativas. Otras veces más clásicas… pero siempre a medida de cada situación y familia. Con humor, respeto y serenidad.
Muchas veces el simple acompañamiento, el respeto mostrado, la presencia y la aceptación ya conllevan una transformación. Más que a solucionar un problema, vamos a favorecer un proceso y a ver hacia dónde nos lleva.

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